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sábado, 24 de julio de 2010

Entrevista a Fernando Iwasaki Cauti * por Araceli Otamendi



(Buenos Aires/Sevilla) Araceli Otamendi


Entrevisté a Fernando Iwasaki Cauti a través de internet, le envié las preguntas y él me respondió por el mismo medio. El escritor e historiador de origen peruano actualmente vive en Sevilla.
Entrevista
Inicios
Araceli Otamendi:- ¿Cuándo decidió que iba a escribir, a ser un escritor? ¿Qué fue lo que lo influenció?
Fernando Iwasaki: - Siempre escribí, desde el colegio y también en la universidad, pero no necesariamente pensaba que sería escritor. Ni siquiera después de haber publicado mi primer libro de cuentos en 1987 se me pasó por la cabeza que sería escritor, porque entonces era profesor de historia en la universidad y la literatura era una suerte de clavel en el ojal del académico. Más bien, me ilusionó pensar que podía ser escritor cuando decidí dejar el ejercicio profesional de la historia, pero esto sucedió ya en Sevilla y hacia 1994, con unos tres libros de cuentos publicados. Y la verdad es que no fue ninguna influencia, sino pura y vulgar necesidad.
A.O. - ¿En su casa leían mucho?¿Qué leía cuando era niño?
F.I. - En casa éramos siete hermanos y sólo yo leía, aunque todos pasamos por la universidad. Mi madre sí era lectora y mis primeros libros fueron los suyos: la colección argentina de clásicos “Robin Hood”, las vidas de animales de Bernard Rutley en Editorial Molino y muchos cómics de súper-héroes de profesión sus rayos. Creo que si no hubiera leído las aventuras de los 4 Fantásticos jamás habría entendido a Borges, pero antes de leer a Borges leí a Lovecraft, Poe, Ribeyro, Vargas Llosa, Cortázar, Bryce Echenique y Borges, en ese orden. Todavía no había entrado a la universidad y cada uno de esos autores me deslumbró. 
 
Literatura/historia
A.O.- ¿Está escribiendo ahora una novela histórica? ¿Cómo influyen sus conocimientos de historiador en su literatura? ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de tener tantos conocimientos acerca de la historia para escribir literatura?
F.I. - La novela histórica no debe contar algo verdadero sino simplemente algo verosímil. Cuando recién comenzaba a escribir me interesaba mucho la verdad, pero ahora lo que me interesa es la verosimilitud. Por eso pienso que no hay ninguna desventaja en tener tantos conocimientos históricos, porque ahora la verosimilitud de mis ficciones puede ser más persuasiva. 
 
A.O. - Hay algunos personajes peruanos o con ascendencia peruana muy impresionantes como Flora Tristán y su nieto, Paul Gauguin acerca de los que ha escrito Vargas Llosa. ¿Hay algún mito o personaje histórico que lo obsesione para escribir un libro y todavía no lo hizo?
F.I. - Me interesan los escritores olvidados, porque el futuro de todo escritor es el olvido. Pienso en Félix del Valle, un desleído escritor peruano que después de huir del franquismo en España se refugió en Argentina y murió en Buenos Aires a comienzos de los años 50. A Félix del Valle le dediqué un cuento que titulé «El derby de los penúltimos». También me interesa la xenofobia que se desató contra los japoneses en Lima, durante los años de la II Guerra Mundial. A ese tema le dedicaré una novela dentro de un futuro incierto.
A.O.- ¿Qué escritores peruanos y de otros países han sido sus modelos?
F.I. - Los peruanos, Mario Vargas Llosa, Julio Ramón Ribeyro y Alfredo Bryce Echenique. Los latinoamericanos serían Julio Cortázar, Guillermo Cabrera Infante y Jorge Ibargüengoitia. Los españoles, Enrique Jardiel Poncela, Julio Camba y Wenceslao Fernández-Flórez. Y los autores de la literatura universal serían Stendhal, Tolstoi, Melville y Faulkner. Pero por encima de todos, Jorge Luis Borges.
A.O. - Si tuviera que elegir una obra de cada uno de ellos ¿con cuál se quedaría y por qué?
F.I. - “Conversación en la Catedral” (Vargas Llosa), “La palabra del mudo” (Ribeyro), “La vida exagerada de Martín Romaña” (Bryce Echenique), “Historia de cronopios y de famas” (Cortázar), “Habana para un infante difunto” (Cabrera Infante), “Los relámpagos de agosto” (Ibargüengoitia), “El libro del convaleciente” (Jardiel), “La ciudad automática” (Camba), “Escenas de la vida vulgar” (Fernández-Flórez), “La cartuja de Parma” (Stendhal), “Ana Karenina” (Tolstoi), “Moby Dick” (Melville), “Mientras agonizo” (Faulkner) y “El Aleph” (Borges). Me quedaría con los libros citados porque son mis preferidos en cada caso. 
 
A.O. - ¿Cuál es su método de trabajo? ¿Escribe todos los días? ¿Corrige mucho?
F.I. - Como no vivo de la literatura no puedo escribir todos los días. Ojalá fuera así. Por eso suelo pensar mucho en lo que quiero escribir. Me puedo pasar meses y años pensando en lo que quiero escribir. Y cuando ya tengo todo en la cabeza me tomo un mes de vacaciones y otros dos meses de excedencia sin sueldo, para tratar de escribir el libro en sólo tres meses. Si no lo termino en tres meses tengo que dejarlo y retomarlo un año y medio más tarde. Durante esos tres meses puedo escribir hasta 18 horas seguidas (yo sólo duermo cuatro) y apenas corrijo. De hecho, nunca escribo versiones preliminares de ningún libro.
A.O. - ¿Qué tipo de literatura prefiere leer actualmente?
F.I. - Leo varios libros simultáneamente: una novela, uno de cuentos, uno de memorias, otro de artículos y uno de ensayo. Pero debería aclarar que no veo la tele, que no voy al cine y que no tengo vida social. Mi trabajo alimenticio me quita tanto tiempo que no puedo desperdiciar el poco tiempo que me queda libre. La verdad es que no veo la hora de cumplir los 60 años y convertirme en un jubilado dueño de su tiempo.
Vida
A.O. - Usted vive ahora en España, ¿cuándo tomó la decisión de irse a vivir ahí y por qué?
F.I. - Yo no me fui del Perú para ser escritor. Me fui para investigar en el Archivo de Indias de Sevilla y hacer un doctorado en historia. Era 1985, tenía 23 años y no creía que mi vida experimentaría tantos cambios, porque a los tres meses de llegar conocí a mi esposa y así hasta hoy. Luego fueron pasando los años, nacieron los hijos e hice mi vida aquí. No he perdido un país porque más bien he ganado otro.
A.O. - ¿Escribir en otro país que no es el de origen le da otra perspectiva o siempre, cuando escribe se siente en el Perú?
F.I. - Mi abuelo paterno era japonés, mi bisabuelo materno italiano, mi esposa y mis hijos andaluces. ¿Por qué tengo que ser solamente peruano? “Patria” es la tierra de los padres, pero la tierra donde han nacido los hijos carece todavía de sustantivo y a mí me parece tan esencial o más que la “patria”. Teniendo un apellido japonés y otro italiano, habiendo nacido en el Perú y viajando con un pasaporte español, me siento de todas partes y de ninguna. ¿Por qué a los escritores no nos tratan como a los futbolistas? Yo quiero ser un «escritor comunitario», igual que esos futbolistas que no ocupan plaza de extranjero en las ligas europeas.

(c) Araceli Otamendi - Archivos del Sur -2006- Todos los derechos reservados

*entrevista publicada originalmente en la revista Archivos del Sur en 2006

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